sábado, 18 de junio de 2011

EL MOVIMIENTO FEMINISTA




El primer documento colectivo del feminismo norteamericano lo constituye al denominada Declaración de Seneca Falls , aprobada el 19 de julio de 1848 en una capilla metodista de esa localidad del estado de Nueva York.

"La historia de la humanidad es la historia de las repetidas vejaciones y usurpaciones por parte del hombre con respecto a la mujer, y cuyo objetivo directo es el establecimiento de una tiranía absoluta sobre ella. Para demostrar esto, someteremos los hechos a un mundo confiado. El hombre nunca le ha permitido que ella disfrute del derecho inalienable del voto. La ha obligado a someterse a unas leyes en cuya elaboración no tiene voz.
Le ha negado derechos que se conceden a los hombres más ignorantes e indignos, tanto indígenas como extranjeros. Habiéndola privado de este primer derecho de todo ciudadano, el del sufragio, dejándola así sin representación en las asambleas legislativas, la ha oprimido desde todos los ángulos.
Si está casada la ha dejado civilmente muerta ante la ley.
La ha despojado de todo derecho de propiedad, incluso sobre el jornal que ella misma gana.
Moralmente la ha convertido en un ser irresponsable, ya que puede cometer toda clase de delitos con impunidad, con tal de que sean cometidos en presencia de su marido".

Declaración de Seneca Falls
(1848

En las décadas de 1950 y 1960 un creciente número de mujeres casadas ingresó a la fuerza de trabajo, pero en 1963 la paga que recibían en promedio era de sólo el 63% de la de los varones. Betty Friedan publicó en ese año The Feminine Mystique (La mística femenina), una explosiva crítica a las pautas de vida de la clase media, con la cual expresó una sensación generalizada de descontento que, según decía, era compartida por muchas mujeres. Al decir que a menudo la mujer no tenía otra salida para su expresión que "encontrar esposo y tener hijos", Friedan alentó a sus lectoras a asumir nuevos papeles y responsabilidades y a descubrir su propia identidad personal y profesional, en lugar de dejar que una sociedad dominada por los hombres la definiera por ellas.
El movimiento feminista de las décadas de 1960 y 1970 se inspiró en el movimiento de los derechos civiles. La mayoría de sus miembros eran de clase media y, por lo tanto, participaban del espíritu de rebeldía que se apoderó de grandes segmentos juveniles de su clase en los años 60.
La legislación de la reforma propició también el cambio. En el debate por el proyecto de ley de derechos civiles de 1964, los opositores esperaban anular toda la cuestión proponiendo una enmienda que prohibiera la discriminación por motivos de género y no sólo de raza. La enmienda fue aprobada primero, y más tarde se aprobó como proyecto de ley, dando a las mujeres un valioso instrumento legal.
En 1966 un grupo de 28 profesionales del sexo femenino, entre ellas Friedan, fundaron la Organización Nacional de la Mujer (NOW por sus siglas en inglés) "a fin de actuar para que la mujer estadounidense participe cabalmente en la corriente principal de la sociedad actual del país". Aun cuando NOW y otras organizaciones feministas similares tienen hoy un gran número de miembros, se puede decir que su influencia fue mayor a principios de la década de 1970, esa época en la que se destacó también la periodista Gloria Steinem y muchas otras mujeres descubrieron la revista Ms.. Su activismo provocó también la formación de grupos antifeministas, a menudo dirigidos por mujeres, la más destacada de las cuales fue la activista política Phyllis Schlafly. Por lo común, esos grupos abogaban por los papeles de género más "tradicionales" y se oponían a la enmienda constitucional propuesta a favor de la "igualdad de derechos".
Aprobada por el Congreso en 1972, parte de esa enmienda sostenía que "la igualdad de derechos ante la ley no será negada o restringida ni por el gobierno federal ni por el de cualquier estado por motivos de sexo". En los años siguientes, 35 de los 38 estados necesarios la ratificaron. Los tribunales procedieron también a ampliar los derechos de la mujer. En el caso Roe v. Wade de 1973, la Corte Suprema reconoció el derecho de la mujer al aborto en los tres primeros meses de embarazo; eso fue interpretado como una victoria importante para el movimiento feminista, pero el caso Roe precipitó también el crecimiento de un movimiento contra el aborto.
Sin embargo el movimiento feminista pareció estancarse entre mediados y fines de los años 70, pues no logró hacerse atractivo más allá de la clase media. Hubo divisiones entre las feministas moderadas y las radicales. Sus adversarios conservadores organizaron una campaña contra la Enmienda de la Igualdad de Derechos y ésta expiró en 1982 sin obtener la aprobación de los 38 estados necesarios para su ratificación.

EL MOVIMIENTO DE LOS LATINOS



Después de la Segunda Guerra Mundial, estadounidenses de origen mexicano y puertorriqueño fueron objeto de discriminación en Estados Unidos. Los nuevos inmigrantes llegados de Cuba, México y América Central, a menudo sin capacitación laboral y sin saber hablar inglés, eran discriminados también. Algunos hispanos trabajaban como peones agrícolas y a veces se les explotaba con crueldad en las faenas de recolección; otros iban a las ciudades y ahí encontraban dificultades, igual que los primeros inmigrantes, en su búsqueda de una vida mejor.
Los chicanos o estadounidenses de origen mexicano se movilizaron en organizaciones como la Asociación Nacional México-Americana, de tintes radicales, pero no asumieron una actitud beligerante antes de la década de 1960. Después de haber esperado que el programa de Lyndon Johnson contra la pobreza ampliara las oportunidades para ellos, se dieron cuenta de que las burocracias no respondían a los grupos menos militantes. El ejemplo del activismo afro-estadounidense, en particular, enseñó a los chicanos la importancia de la política de presión en una sociedad pluralista.
La Ley Nacional de Relaciones Laborales de 1935 excluyó a los trabajadores agrícolas de la garantía que en ella se consagra sobre el derecho de organizarse y negociar colectivamente. Sin embargo César Chávez, fundador de la organización predominantemente hispana de los Trabajadores Agrícolas Unidos, demostró la eficacia de la acción directa para lograr el reconocimiento de su sindicato por los empleadores. Los dueños de viñedos de California accedieron a negociar con el sindicato sólo después que Chávez encabezó un boicot nacional de consumidores.
Los hispanos empezaron a participar también activamente en la política. En 1961 Henry B. González fue elegido representante de Texas en el Congreso. Tres años después Eligio ("Kika") de la Garza, también de Texas, siguió los mismos pasos y Joseph Montoya, de Nuevo México, llegó al Senado. En las décadas de 1970 y 1980, el ritmo de la participación política de los hispanos se hizo más vivo. Varios hispanos prominentes fueron miembros del gabinete de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush.

EL MOVIMIENTO DE LOS NORTEAMERICANOS NATIVOS


movimiento Pan Indios-nación nativa norteamericana de Ojibwa

En la década de 1950, los norteamericanos nativos lucharon contra una política del gobierno por la cual se decidió expulsarlos de sus reservaciones y llevarlos a ciudades para que se asimilaran a la corriente principal del país. Con frecuencia, muchas de las personas desarraigadas tuvieron dificultades para adaptarse a la vida urbana. En 1961, cuando esa política fue suspendida, la Comisión de Derechos Civiles de EE.UU. declaró que "la pobreza y las privaciones son comunes" entre los norteamericanos nativos.
Al observar el desarrollo del nacionalismo en el Tercer Mundo y el progreso del movimiento de derechos civiles en las décadas de 1960 y 1970, los norteamericanos nativos adoptaron una actitud más militante para defender sus derechos. Una nueva generación de dirigentes acudió a los tribunales para defender lo que aún les quedaba de sus tierras tribales o para recobrar las que les fueron quitadas en otras épocas, a menudo en forma ilegal. Impugnaron las violaciones a varios tratados en cada uno de los estados y conquistaron la primera de sus muchas victorias en 1967, al obtener el reconocimiento de sus derechos sobre tierras y aguas que por largo tiempo les habían sido negados. El Movimiento Indígena Estadounidense (AIM por sus siglas en inglés), fundado en 1968, ayudó a canalizar fondos del gobierno a organizaciones controladas por norteamericanos nativos y brindó asistencia a los indígenas desamparados en las ciudades.
Las confrontaciones se volvieron más comunes. En 1969 un grupo de 78 norteamericanos nativos desembarcó en la isla Alcatraz, en la bahía de San Francisco, y la tuvo en su poder hasta 1971 cuando fue desalojado por oficiales federales. En 1973 el AIM se apoderó de la aldea de Wounded Knee en Dakota del Sur, que a fines del siglo XIX fue escenario de la masacre de un campamento de indígenas sioux a manos de soldados. Los militantes de ese movimiento quisieron poner de relieve las condiciones de pobreza y alcoholismo que imperaban en la reservación aledaña a la ciudad. El episodio terminó cuando un norteamericano nativo fue muerto y otro resultó herido, después de lo cual el gobierno accedió a reexaminar los derechos concedidos en diversos tratados.
A pesar de todo, el activismo indígena produjo resultados. Otros estadounidenses cobraron mayor conciencia de las necesidades de sus compatriotas nativos. Funcionarios del gobierno respondieron con medidas entre las que figuraron la Ley de Ayuda a la Educación de 1975 y la Ley de Vivienda y Autodeterminación para Estadounidenses Nativos de 1996. En 1992 el primer norteamericano nativo, Ben Nighthorse Campbell, fue elegido para un escaño del Senado por Colorado.

LA CONTRACULTURA



La agitación a favor de la igualdad de oportunidades despertó también otras formas de descontento. Los jóvenes en particular rechazaron las pautas estables de la vida de clase media forjadas por sus padres en los decenios siguientes a la Segunda Guerra Mundial. Algunos optaron por el activismo político radical, pero fue mucho mayor el número de los que adoptaron un nuevo estilo en el modo de vestir y en la conducta sexual.
Los signos visibles de la contracultura permearon varios sectores de la sociedad de Estados Unidos a fines de los años 60 y a principios de los 70. El cabello largo y las barbas se volvieron muy comunes. Los pantalones de mezclilla y las camisetas deportivas reemplazaron a los pantalones anchos, las chaquetas y las corbatas. El consumo de drogas ilegales se incrementó. El rock and roll se impuso, proliferó y dio lugar a muchas variantes musicales. El "rock pesado" se hizo muy popular y las canciones con mensaje político o social, como las del cantante y autor Bob Dylan, se oían por doquier. La contracultura juvenil culminó en agosto de 1969 en Woodstock, un festival musical realizado en el medio rural del estado de Nueva York, que se prolongó tres días y al que asistió casi medio millón de personas. El festival se convirtió en mito gracias al cine y a muchas grabaciones y le dio nombre a toda esa época, conocida como "la generación de Woodstock".
Una manifestación paralela de la nueva sensibilidad de los jóvenes fue el surgimiento de la Nueva Izquierda, un grupo de jóvenes radicales en edad universitaria. Los miembros de ese grupo, que tenían homólogos cercanos en Europa occidental, eran en muchos casos los hijos de la generación anterior de radicales. Sin embargo, ellos rechazaron la retórica al viejo estilo marxista. En su lugar, dijeron que los estudiantes universitarios, como ellos mismos, eran una clase oprimida que podía entender especialmente la lucha de otros grupos oprimidos de la sociedad del país.
Los miembros de la Nueva Izquierda participaron en el movimiento de derechos civiles y en la lucha contra la pobreza. Su mayor éxito — y el tema en que lograron reunir una multitud de seguidores — fue su oposición a la Guerra de Vietnam, un asunto de interés emotivo para sus coetáneos en edad de reclutamiento. A fines de la década de 1970, la Nueva Izquierda Estudiantil ya había desaparecido, pero muchos de sus activistas se abrían paso en el círculo tradicional de la política.

LA DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE


El Movimiento Ecologista tiene tres raíces principales: conservación y regeneración de los recursos naturales, preservación de la vida silvestre y el movimiento para reducir la contaminación y mejorar la vida urbana.

El movimiento ecologista se expresó de forma más apasionada en la cúspide de la era industrial: cerca del tercer cuarto del siglo XX. Los clásicos ecologistas modernos empezaron en ese período con el trabajo de Rachel Carson que proveyó el primer toque de atención sobre la muerte del planeta debido a la actividad humana.

Durante los años 50, 60 y 70, ocurrieron varios eventos que avivaron la conciencia medioambiental del daño al entorno causado por el hombre. En 1954, los 23 miembros de la tripulación del buque pesquero Daigo Fukuryū Maru fueron expuestos a un escape radioactivo de una prueba de bomba de hidrógeno en el atolón Bikini. En 1969 hubo un vertido en una excavación petrolífera en el Canal de Santa Bárbara de California. Otros hechos importantes fueron la protesta de Barry Commoner contra los ensayos nucleares, el libro «Silent Spring» (Primavera Silenciosa) de Rachel Carson así como "The Population Bomb" (La bomba demográfica) de Paul R. Ehrlich. Estos libros aumentaron la inquitud e interés sobre el medio ambiente
La misma energía y la sensibilidad que alimentaron el movimiento de derechos civiles, la contracultura y la Nueva Izquierda alentaron también el movimiento ecologista a mediados de los años 60. Muchos cobraron conciencia de la situación en 1962, a raíz de la publicación del libro de Rachel Carson Silent Spring (Primavera silenciosa), donde se dijo que los plaguicidas químicos, en particular el DDT, provocaban cáncer y otros males. La preocupación del público por el medio ambiente siguió aumentando todo el decenio de 1960 pues mucha gente se percató de la amenaza que implicaba para su propia salud y para la belleza de su entorno la presencia de otros contaminantes, como las emisiones de los vehículos, los desechos industriales y los derrames de petróleo. El 22 de abril de 1970, escuelas y comunidades de todo el país festejaron por primera vez el Día de la Tierra. Por medio de seminarios se ilustró a los estadounidenses sobre los peligros de la contaminación ambiental.
Pocos negaron que la contaminación fuera un problema, pero las soluciones propuestas implicaban gastos e inconvenientes. Muchos pensaron que eso reduciría el crecimiento económico del cual dependía el nivel de vida de muchos estadounidenses. Sin embargo, el Congreso enmendó en 1970 la Ley del Aire Limpio de 1967 para desarrollar normas nacionales uniformes sobre la calidad del aire. También fue aprobada la Ley para el Mejoramiento de la Calidad del Agua, por la cual la responsabilidad de limpiar los derrames de petróleo en el mar se hizo recaer sobre el contaminador. También en 1970, la Agencia de Protección Ambiental quedó constituida como un organismo federal independiente para encabezar la campaña contra los abusos a ese respecto. En los tres decenios siguientes, la APA, reforzada por una legislación que le dio más autoridad, llegó a ser una de las dependencias más activas del gobierno y emitió reglas rigurosas sobre la calidad del aire y el agua.

KENNEDY Y EL RESURGIMIENTO DEL LIBERALISMO DEL GOBIERNO GRANDE



JHON KENNEDY
Ya en 1960, el gobierno se había vuelto una fuerza cada día más poderosa en la vida de la gente. Durante la Gran Depresión de la década de 1930, nuevas agencias del ejecutivo fueron creadas para lidiar con muchos aspectos de la vida del país. En la Segunda Guerra Mundial, el número de civiles empleados por el gobierno federal aumentó de 1 millón a 3,8 millones y luego se mantuvo estable en 2,5 millones en los años 50. Los gastos federales, que se sostuvieron en 3.100 millones de dólares en 1929, se elevaron a 75.000 millones en 1953 y a 150.000 millones en la década de 1960.
La mayoría de los estadounidenses aceptaron que el gobierno ampliara sus funciones, aunque no se ponían de acuerdo en cuanto al límite que esa expansión debía tener. En general, los demócratas querían que el gobierno garantizara el crecimiento y la estabilidad; deseaban que las prestaciones federales se ampliaran a la educación, la salud y el bienestar. Muchos republicanos aceptaban cierto nivel de responsabilidad del gobierno, pero querían limitar los gastos de éste y restablecer en mayor grado la iniciativa individual. La elección presidencial de 1960 reveló una nación dividida casi por igual entre esas dos visiones.
John F. Kennedy, el vencedor demócrata por estrecho margen a la edad de 43 años, fue el hombre más joven que hubiera llegado a la presidencia. Se mostró capaz, coherente y enérgico en una serie de debates por televisión con su opositor Richard Nixon. En su campaña propuso que el país entrara con dinamismo a la nueva década y dijo: "La Nueva Frontera está aquí, ya sea que la busquemos o no". Concluyó su primer discurso como presidente con una elocuente exhortación: "No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país". En el breve periodo de Kennedy en la presidencia, su combinación especial de simpatía, ingenio y personalidad — mucho más que su agenda legislativa específica — lo ayudó a mantener su popularidad e influyó en las futuras generaciones de políticos.
Kennedy quería ejercer un liderazgo fuerte para llevar beneficios económicos a todos los ciudadanos, pero el precario margen de su victoria impuso límites a su mandato. Aunque el Partido Demócrata controlaba ambas cámaras del Congreso, los demócratas conservadores del Sur se aliaron a menudo con los republicanos en asuntos referentes al alcance de la intervención del gobierno en la economía. Ellos se opusieron a los planes de aumentar la ayuda federal para educación, proveer un seguro de salud para ancianos y crear un nuevo Departamento de Asuntos Urbanos. Así, a pesar de su elevada retórica, las políticas de Kennedy fueron a menudo limitadas y modestas.
Una prioridad consistía en poner fin a la recesión que ya estaba en marcha cuando Kennedy asumió la presidencia y reanudar el crecimiento económico. Pero él perdió la confianza de los líderes empresariales en 1962, cuando logró poner coto a lo que el gobierno veía como un aumento excesivo de precios en la industria del acero. Aunque alcanzó su objetivo inmediato, el presidente se distanció así de una importante fuente de apoyo. Cuando sus asesores económicos lo convencieron de que un considerable recorte de impuestos estimularía la economía, Kennedy respaldó un proyecto de ley a ese respecto. Sin embargo, la oposición conservadora en el Congreso pareció destruir toda esperanza de aprobar un proyecto que, a juicio de la mayoría de los congresistas, habría aumentado el déficit del presupuesto.
En general el expediente legislativo del gobierno de Kennedy fue desalentador. Él mostró simpatía por los líderes de los derechos civiles, pero sólo suscribió las metas de su movimiento cuando las manifestaciones encabezadas por Martin Luther King Jr. lo obligaron a actuar en 1963. Igual que Truman antes que él, no pudo obtener la aprobación del Congreso ni para brindar ayuda federal a la educación pública ni para un programa de atención médica exclusivo para ancianos. Sólo logró un aumento modesto en el salario mínimo. Sin embargo obtuvo fondos para el programa espacial y fundó el Cuerpo de Paz para enviar a los países en desarrollo hombres y mujeres que les ayudaran a satisfacer sus necesidades.
KENNEDY Y LA GUERRA FRÍA
Cuando el presidente Kennedy asumió el cargo se comprometió a mantener con vigor la Guerra Fría, pero también esperaba hallar algún arreglo y no quería comprometer a las fuerzas estadounidenses. En su primer año y medio en el cargo, rechazó la intervención del país tras el fracaso de la invasión a la Bahía de Cochinos dirigida por la CIA en Cuba, cedió de hecho al control comunista la nación de Laos en el sudeste de Asia sin salida al mar y accedió a la construcción del Muro de Berlín. Las decisiones de Kennedy reforzaron la impresión de debilidad que el primer ministro soviético Nikita Khrushchev tuvo de él en su única entrevista personal, una junta cumbre celebrada en Viena en junio de 1961.
En el otoño de 1962, la administración supo que la Unión Soviética estaba emplazando en secreto armas nucleares ofensivas en Cuba. Después de estudiar varias opciones, Kennedy decidió imponer una cuarentena para impedir que los buques soviéticos llevaran más suministros a la isla. Exigió públicamente que Moscú retirara las armas y advirtió que un ataque desde la isla traería represalias contra la URSS. Al cabo de varios días de tensiones en los que el mundo estuvo más cerca que nunca de una guerra nuclear, los soviéticos accedieron a retirar los misiles. Los opositores acusaron a Kennedy de haber corrido el riesgo de un desastre nuclear, siendo que la diplomacia serena podría haber sido eficaz, pero la mayoría de los estadounidenses y gran parte del mundo no comunista aplaudieron su gesto decidido. La crisis de los misiles hizo que él fuera por primera vez el líder reconocido del Occidente democrático.
En retrospectiva, la crisis de los misiles en Cuba marcó un viraje en las relaciones de EE.UU. y la URSS. Ambas partes vieron la necesidad de aliviar las tensiones que podrían haberlos llevado a una confrontación militar directa. Al año siguiente, Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña firmaron un histórico Tratado para la Proscripción Limitada de Ensayos Nucleares que prohibió las pruebas de esas armas en la atmósfera.
Indochina (Vietnam, Laos, Camboya), que fue posesión de Francia antes de la Segunda Guerra Mundial, era un campo de batalla más en la Guerra Fría. El esfuerzo de Francia por reafirmar su control colonial en la región halló la oposición de Ho Chi Minh, un comunista vietnamita cuyo movimiento Viet Minh emprendió una guerra de guerrillas contra el ejército francés.
Truman y Eisenhower, ansiosos de obtener el apoyo de Francia para su política de contención en Europa, dieron a ese país ayuda económica que liberó recursos para la lucha en Vietnam. Pese a todo, los franceses sufrieron una derrota decisiva en Dien Bien Phu en mayo de 1954. En una conferencia internacional realizada en Ginebra se concedió la independencia a Laos y Camboya. Vietnam fue dividido, quedando en el poder en el norte Ho y en el sur Ngo Dinh Diem, un católico romano anticomunista, en una población mayoritariamente budista. Las elecciones debían realizarse dos años después para unificar al país. Convencido de que la caída de Vietnam podía conducir a la pérdida de Birmania, Tailandia e Indonesia, Eisenhower apoyó a Diem en su negativa de hacer elecciones en 1956 y en efecto estableció a Vietnam del Sur como un estado cliente de Estados Unidos.
Kennedy aumentó la ayuda y envió un pequeño número de asesores militares, pero una nueva guerra de guerrillas continuó entre Norte y Sur. La popularidad de Diem aumentó y la situación militar empeoró. A fines de 1963, Kennedy aprobó en secreto un golpe de estado. Para sorpresa del presidente, Diem y su poderoso cuñado, Ngo Dien Nu, fueron asesinados. La presidencia de Kennedy terminó tres semanas más tarde, en esa coyuntura de incertidumbre.

EL PROGRAMA ESPACIAL

En el segundo periodo de Eisenhower, el espacio exterior llegó a ser otro escenario para la competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1957, la URSS lanzó el Sputnik, un satélite artificial, con lo cual demostró que podía construir cohetes más potentes que los estadounidenses. Éstos lanzaron su primer satélite, el Explorer I, en 1958. Sin embargo, tres meses después de que Kennedy asumió la presidencia, la URSS colocó al primer hombre en órbita. La respuesta de Kennedy consistió en comprometer a Estados Unidos a llevar a un hombre a la Luna y traerlo de vuelta "antes del fin de la década". Con el Proyecto Mercury en 1962, John Glenn fue el primer astronauta estadounidense que orbitó la Tierra.
Después de la muerte de Kennedy, el presidente Lyndon Johnson apoyó con entusiasmo el programa espacial. A mediados de la década de 1960, científicos estadounidenses desarrollaron la nave espacial Gemini para dos personas. Gemini fue el primero en varios aspectos, entre ellos una misión de ocho días en agosto de 1965 — el vuelo espacial más largo de la época — y el primer reingreso a la atmósfera terrestre controlado automáticamente en noviembre de 1966. En el programa Gemini tuvo lugar también el primer acoplamiento de dos naves tripuladas en vuelo y se hicieron las primeras caminatas de EE.UU. en el espacio.
Con la nave espacial Apolo, para tres tripulantes, se alcanzó la meta de Kennedy y se demostró al mundo que Estados Unidos había superado la capacidad soviética en el espacio. El 20 de julio de 1969, ante cientos de millones de espectadores que lo veían por televisión en todo el mundo, Neil Armstrong fue el primer ser humano que caminó en la superficie de la Luna.
Después hubo otras misiones Apolo, pero muchos estadounidenses empezaron a cuestionar el valor de los vuelos espaciales tripulados. A principios de los años 70, cuando otras prioridades se hicieron más apremiantes, Estados Unidos redujo su programa espacial. Varias misiones Apollo se cancelaron y sólo fue construida una de las dos estaciones Skylab proyectadas.
LA MUERTE DE UN PRESIDENTE
John Kennedy se labró un prestigio mundial por la forma en que manejó la crisis de los misiles en Cuba y ganó también gran popularidad en su país. Muchos pensaron que él ganaría con facilidad la reelección en 1964. Sin embargo fue asesinado el 22 de noviembre de 1963, cuando viajaba en un auto descubierto en una visita a Dallas, Texas. Su muerte, magnificada por la cobertura de televisión, fue un evento traumático igual que el fallecimiento de Roosevelt 18 años antes.